Síndrome postvacacional en la empresa: cómo detectarlo y qué puede hacer RRHH
Se conoce como síndrome postvacacional a la incapacidad para adaptarnos a la rutina tras un periodo de descanso y ocio. Un síndrome que aumenta, normalmente, cuanto más han sido los días de relajación y mayores las responsabilidades que deben asumirse tras estos: laborales, domésticas, de cuidados de menores, etc.
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Qué es el síndrome postvacacional y por qué afecta al rendimiento
Síndrome postvacacional: ¿Quién no ha verbalizado estas dos palabras últimamente? El hastío que produce la vuelta al trabajo tras unas largas vacaciones resulta, a veces, abrumador. Lo es incluso para algunas empresas, incapaces de remontar el nivel de productividad hasta pasados unos días de la vuelta de las vacaciones.
Ríos de tinta han corrido sobre el síndrome postvacacional, ese que se deja sentir ya la noche antes de la vuelta a la oficina, de la rutina laboral. “Se acabó la farra. Mañana otra vez a la oficina. Pienso en las planillas de ventas, en la goma de pan, en los libros copiadores, en las libretas de cheques, en la voz del gerente, y el estómago se me revuelve”, escribía el uruguayo Mario Benedetti (1920-2009) en La tregua allá por la década de los 60. Pero ¿qué es exactamente el síndrome postvacacional?, ¿a qué se refiere dicho estado, propio de la vuelta al trabajo después de las vacaciones?
El cambio suele ser tan brusco que muchas personas se ven incapaces de adaptarse a los nuevos horarios y exigencias tras haber saboreado la calma y la flexibilidad de, por ejemplo, las vacaciones estivales. La opinión suele ser unánime entre los y las profesionales de cualquier empresa: ¡Qué dura es la vuelta al trabajo después de las vacaciones!
Síntomas más frecuentes en la plantilla
Los síntomas del síndrome postvacacional suelen ser comunes a todas las personas, aunque pueden variar en nivel de afección.
Los trabajadores y trabajadoras que adolecen el síndrome postvacacional suelen presentar síntomas tanto físicos como psicológicos. En el primer grupo encontramos el cansancio generalizado y la falta de energía. Y en el segundo, la apatía, la irritabilidad, el estrés y, a veces, la ansiedad; incluso una profunda falta de concentración y desmotivación.
Cuánto dura y cuándo deja de ser normal
Si todavía hay quién se pregunta cuánto dura el síndrome postvacacional, la buena noticia es que suele desaparecer al cabo de unos días. Al menos en la mayoría de los casos. De hecho, si se alarga, puede desembocar en una depresión postvacacional de mayor calado y consecuencias que el anterior.
Diferencia entre síndrome postvacacional y depresión postvacacional
Realmente, no existen diferencias entre el síndrome postvacacional y la depresión postvacacional. De hecho, ambos términos se utilizan indistintamente de manera popular para referirse a un mismo estado anímico, por así decirlo. Si bien es cierto que en casos agudos, se emplea el término depresión postvacacional con mayor frecuencia.
Por qué es un asunto de Recursos Humanos y no solo personal
Las consecuencias del síndrome postvacacional, esos síntomas, son asunto de los departamentos de RRHH porque pueden impactar en la forma de trabajar de los y las profesionales.
Impacto en absentismo, productividad y clima
Si la depresión postvacacional se agudiza, puede desembocar en una falta de productividad durante la fase de adaptación. De hecho, incluso puede provocar la merma del clima laboral, por ese hastío generalizado que llega a contagiarse en algunos casos, o una mayor tasa de absentismo a corto plazo.
Señales de alerta que debe vigilar un responsable de equipo
Falta de motivación, retrasos continuados, merma en la calidad del trabajo, apatía hacia los compañeros, falta de previsión o la negativa a participar en nuevos proyectos o actividades corporativas… Son solo algunas señales que pueden dar una pista a las y los managers sobre un síndrome postvacacional que se alarga demasiado tiempo.
Es más, estos pueden ser indicios de que dicho síndrome solo es la punta del iceberg: la manifestación de un descontento más profundo con la empresa, el puesto de trabajo o la actividad diaria.
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Cuatro medidas para amortiguar la vuelta al trabajo
Existen herramientas que se pueden adoptar a nivel particular para sobrellevar la vuelta al trabajo. Y existen pautas que pueden proponerse desde RRHH para evitar una merma de la productividad o de la calidad del trabajo a causa de la depresión postvacacional. Cuatro de ellas son:
- Escalonar la carga de la primera semana: de tal forma que esta camine en dirección ascendente a medida que pasan las primeras jornadas hasta alcanzar el nivel habitual.
- Reuniones de reencuadre y objetivos del último trimestre: ayudan a los y las profesionales a reposicionarse tras el periodo de desconexión, a focalizar la atención en los nuevos objetivos e incluso a encontrar la motivación en proyectos novedosos. También puede ser una buena ocasión para reorganizar las cargas de trabajo y responsabilidades si estas suponen un problema capaz de desmotivar en sumo a los equipos de trabajo.
- Flexibilidad horaria durante la transición: entradas y salidas flexibles, un horario de verano que se alarga durante el mes de septiembre o parte del mismo…, ayudan a paliar el impacto de la vuelta a una dura y maratoniana jornada de trabajo.
- Beneficios de bienestar que ayudan en septiembre: facilitar nuevos beneficios que recalen en una mejora del bienestar físico y mental de la plantilla siempre es una opción. Desde el bono para el gimnasio hasta los talleres de empoderamiento o los incentivos por objetivos alcanzados, existe un amplio abanico que puede ofertarse desde la empresa.
Errores habituales en la vuelta
Para evitar la desmotivación de la plantilla, uno de los principales errores que no se pueden obviar es no dar cabida a un periodo de adaptación. Es decir: imponer cargas de trabajo máximas desde el primer día, objetivos inasumibles, etc. Toda persona necesita un periodo de transición para alcanzar de nuevo su máximo potencial.
Las reuniones interminables, que impiden cumplir con las tareas precisas dentro de la jornada laboral; la rigidez en los horarios, o los cambios de última hora o por sorpresa no ayudan en absoluto durante la vuelta de vacaciones. Además, son concebidos como una falta de empatía por parte de la empresa.
Cómo medir si la vuelta está siendo buena
El departamento de Recursos Humanos puede evaluar el retorno de los empleados y empleadas midiendo el clima laboral, el rendimiento y los niveles de comunicación o feedback.
De hecho, puede recurrir a las microencuestas anónimas sobre el estado de ánimo actual, monitorizar la puntualidad, el absentismo o la participación en reuniones o actividades corporativas, así como la tasa de rotación o el cumplimiento de los plazos de entrega o del nivel de calidad acostumbrado.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome postvacacional
¿Qué es exactamente el síndrome postvacacional?
Es un estado de malestar físico y emocional que sufren algunos empleados o empleadas al volver a
la rutina laboral tras un periodo vacacional.
¿Cuáles son sus síntomas principales?
- Cansancio constante.
- Falta de concentración.
- Irritabilidad.
- Hastío.
¿Cuánto tiempo suele durar?
Habitualmente dura entre unos días y dos semanas. Si se alarga más, puede ser un problema u
ocultar otro tipo de razones que impulsan a la desmotivación e insatisfacción en el puesto de
trabajo.
¿Se considera una enfermedad médica?
No. Está clasificado como un síndrome adaptativo, no como una patología o enfermedad mental.
¿Cómo puede RRHH reducir su impacto?
Facilitando un periodo de adaptación donde la vuelta a la rutina sea gradual y escalonada.
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