Base imponible: qué es, cómo se calcula y cómo reducirla con retribución flexible
El concepto de base imponible general es uno de los más importantes en la nómina de los empleados. Y es que, de esta dependerá, en parte, la cuantía que tengamos que pagan al Estado en concepto de IRPF. Sin embargo, es un concepto que en ocasiones es complejo de explicar. Te ayudamos a aclarar los conceptos básicos para que puedas resolver las dudas de tu equipo.
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Qué es la base imponible
La base imponible general es la suma de todos los ingresos (rentas percibidas) de una persona a los que se puede aplicar un gravamen (un impuesto). Es decir, es el importe sobre el que se aplican los impuestos. En el caso del IRPF, es la suma de todos los ingresos de una persona en el año, después de algunos ajustes establecidos por ley.
Base imponible general vs. base imponible del ahorro
Existen dos tipos de base imponible, dependiendo del origen de las rentas, para el cálculo de tu declaración del IRPF. Ambas suman la base imponible del IRPF:
- La base imponible general, que incluye los rendimientos de trabajo, de los que hemos hablado anteriormente, o de actividades económicas a lo largo de un ejercicio físico. También se incluyen determinados rendimientos del capital mobiliario o ganancias patrimoniales.
- La base imponible del ahorro, que contempla los rendimientos del capital mobiliario: intereses bancarios, las ganancias derivadas de fondos de inversión, acciones, depósitos financieros, amortizaciones, etcétera.
Hay que tener en cuenta que existe una serie de compensaciones que podemos consultar en la sede electrónica de la Agencia Tributaria, también para la tributación conjunta. Y que la escala de gravamen varía dependiendo de la comunidad autónoma en la que nos encontremos.
El tipo impositivo para cada base, para la base imponible general y la base imponible del ahorro, también difiere entre sí.
El último incremento de los tipos de gravamen en la base imponible del ahorro para las rentas más altas se recogió en la ley de Presupuestos Generales del Estado:
- Tramo de 200.000 a 300.000 euros, el tipo que se aplica es del 27 %.
- A partir de 300.000 euros, pasa al 30%.
Además, otro de los cambios respecto al IRPF es que la reducción por rendimientos del trabajo es variable, ya que depende del nivel de ingresos.
Base imponible vs. base liquidable: diferencias clave
La gran diferencia de la base imponible general respecto a la base liquidable es que esta última se circunscribe a las nóminas y bonificaciones, y contempla ya las deducciones (y reducciones ya aplicadas), así como el mínimo familiar y personal, establecidos por ley. Y que la primera incluye además ganancias patrimoniales.
Así, los rendimientos de trabajo (el salario), menos los pagos a la Seguridad Social, son la base que se emplea en el cálculo del IRPF para cualquier persona trabajadora. De ahí su importancia si ya recibes una nómina.
El tipo impositivo se calcula, así, sobre la base liquidable, no sobre la base imponible. Por lo tanto, a la hora de calcular el IRPF, debes tener en cuenta las deducciones (y reducciones) a las que puedes acogerte, pues disminuyen la cuota tributaria.
Es decir, la base liquidable es la cifra sobre la que se va a calcular el impuesto a pagar.
Qué incluye la base imponible general
Como decíamos anteriormente, en la base imponible general se incluyen la mayoría de las rentas. Es decir:
- Rendimientos del trabajo (trabajadores por cuenta ajena)
- Salario base
- Complementos salariales
- Pagas extra
- Bonus o incentivos
- Retribución en especie
- Rendimientos de actividad (autónomos)
- Rendimientos del capital inmobiliario: ingresos por alquileres
- Imputaciones de renta: por ejemplo, segundas viviendas no alquiladas
- Algunas ganancias y pérdidas patrimoniales
Cómo se calcula la base imponible paso a paso
Para calcular la base imponible general, debemos sumar nuestros ingresos menos las reducciones que nos posibilita la legislación vigente.
Fórmula de cálculo
Así, la base imponible general sería la suma de lo que hemos ingresado en un ejercicio. Por ejemplo, el sueldo más lo derivado de la venta de un inmueble. Más la aplicación de las reducciones correspondientes.
Recordar que la base imponible general incluye, como hemos señalado, los rendimientos del trabajo, los rendimientos del capital, las ganancias patrimoniales y los rendimientos de capital inmobiliario (alquiler de un piso, por ejemplo). Para realizar el cálculo de la base imponible IRPF habría que sumar la base imponible general y la base imponible de ahorro.
La fórmula entonces quedaría así:
Base imponible general = ingresos brutos mensuales ± Compensaciones
Ejemplo práctico resuelto con nómina real
Imaginemos un trabajador con la siguiente nómina mensual:
- Salario bruto: 2.000 €
- Pagas extra prorrateadas: 333 €
- Bonus anual (prorrateado): 167 €
Total ingresos brutos mensuales: 2.500 €
A esta cantidad habría que aplicarle algunos ajustes:
- Cotizaciones a la Seguridad Social: –160 €
- Gastos deducibles generales (estimación): –2.000 € anuales (167 €/mes)
Por lo tanto, el rendimiento neto del trabajo mensual:
2.500 € – 160 € – 167 € = 2.173 €
La base imponible general mensual aproximada sería de 2.173 €, y la anual de 26.076 €
Esta es la cifra de la que tendríamos que partir para calcular la base imponible liquidable.
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Qué es la base liquidable y cómo se obtiene
La base liquidable consta de la base liquidable general y la base liquidable del ahorro.
Estas se refieren al resultado de aplicar reducciones establecidas por ley a la base imponible general. Dichas reducciones pueden llevarse a cabo sobre los rendimientos del trabajo, por discapacidad, aportaciones a planes de pensiones y un etcétera que se suman a otros factores y que permite reducir el IRPF y pagar menos impuestos.
Cómo se calcula la base liquidable
Para el cálculo de la base liquidable es necesario aplicar las reducciones correspondientes en cada ejercicio de la Renta.
- Reducciones de la base imponible general
Las reducciones en la base imponible general pueden variar de un ejercicio a otro. En la última campaña de la Renta, se aplicaron en el siguiente orden:
- Reducción por tributación conjunta.
- Reducciones por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social.
- Reducciones por aportaciones y contribuciones a sistemas de previsión social constituidos a favor de personas con discapacidad.
- Reducciones por aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad.
- Reducciones por pensiones compensatorias y anualidades por alimentos.
- Reducciones por aportaciones a la mutualidad de previsión social a prima fija de deportistas profesionales y de alto nivel.
En la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria encontramos un cuadro sobre las reducciones de la base imponible general. Este se presenta a modo de resumen y resulta muy esclarecedor, pues muestra los conceptos susceptibles de constituir una reducción, los importes y los límites máximos actuales.
Es decir, la fórmula sería:
Base imponible liquidable = Base imponible – reducciones correspondientes
No debe confundirse la base liquidable con la base imponible. Mientras esta última aglutina las rentas generadas (en dinero o en especie) o ingresos de una persona, la base liquidable es el resultado de aplicar las reducciones mencionadas a la base imponible y que se toman en cuenta para el cálculo en el pago del IRPF.
Ejemplos de base liquidable
Vamos a poner tres ejemplos con casuísticas comunes para calcular la base liquidable:
Caso 1: trabajador sin reducciones adicionales
Imaginemos el caso de una persona que no tiene ningún tipo de reducción adicional a las comunes. En ese caso:
- Base imponible: 26.000 €
- Reducciones: 5.550 € (mínimo personal)
- Base liquidable: 26.000 € - 5.550 € = 20.450 €
Caso 2: trabajador con plan de pensiones
Pongamos que la persona cuenta con un plan de pensiones. Esta situación habría que tenerla en cuenta en el cálculo. Quedaría así:
- Base imponible: 26.000 €
- Plan de pensiones: - 1.500 €
- Mínimo personal: - 5.550 €
- Base liquidable: 26.000 € - 1.500 € - 5.550 € = 18.950 €
Caso 3: empleado con hijos (mínimo familiar)
En este caso, la persona tendría que sumar a las retenciones mínimas personales las familiares. Quedaría así:
- Base imponible: 30.000 €
- Mínimo personal + familiar: - 8.000 € aprox.
- Base liquidable: 30.000 - 8.000€ = 22.000 €
Cómo reducir la base imponible legalmente
La base imponible es la que se utiliza para calcular los impuestos a pagar. Por lo tanto, cuanto más baja sea, más baja será la cantidad de impuestos a pagar.
Existen fórmulas legales para hacer descender la base imponible. Algunas de ellas son:
Aportaciones a planes de pensiones
Los planes de pensiones son una herramienta muy buena para plantear un ahorro a largo plazo y disfrutar de un colchón de cara a la jubilación.
Estas aportaciones están exentas de IRPF, lo que en este caso significa que es una de las reducciones de la base imponible general. Pero tiene un matiz muy importante: cuando quieras rescatar el plan de pensiones tendrás que tributar dicha cantidad en el IRPF en concepto de rendimiento del trabajo.
Hay que tener en cuenta los límites vigentes que marca la Agencia Tributaria:
- Hasta 1.500€ de reducción de la base imponible anualmente.
- Hasta 10.000€ anuales si existen contribuciones empresariales (a través de un plan de empleo).
Retribución flexible: cómo ciertos productos reducen la base imponible
La mayoría de las plantillas tienen gastos relacionados directamente con la actividad laboral que desarrollan. Estos gastos, a ojos del Estado, no forman parte de los rendimientos del trabajo. Por lo tanto, deben estar exentos del IRPF. Este es el concepto de retribución flexible.
De esta forma, cuantos más gastos de la actividad profesional se puedan incluir como gastos deducibles, menos impuestos se pagarán.
Los productos que se pueden incluir como retribución flexible son:
- Tarjeta restaurante: exención de 11€ / día laboral
- Ticket transporte: hasta 1.500€ exentos al año
- Cheque Guardería: sin límite fiscal propio
- Formación: sin límite fiscal propio
- Seguro de salud: hasta 500€ exentos al año
Las empresas pueden ofrecer planes de retribución flexible como el de Pluxee a sus empleados para que éstos puedan hacer uso de estas exenciones y ahorrar dinero en la Declaración de la Renta.
Deducciones por mínimo personal y familiar
Hacienda ha determinado que hay una parte de la renta mínima necesaria para cubrir las necesidades básicas. Esta parte no tributa.
Para calcularla tiene en cuenta factores como la edad, la situación familiar, las personas a cargo o la dependencia. Las cantidades son:
Mínimo personal (contribuyente):
- General: 5.550 € anuales
- Mayores de 65 años: +1.150 €
- Mayores de 75 años: +1.400 € adicionales
Mínimo por descendientes (hijos):
- 1º hijo: 2.400 €
- 2º hijo: 2.700 €
- 3º hijo: 4.000 €
- 4º y siguientes: 4.500 €
Extra importante:
- Si el hijo es menor de 3 años → +2.800 € adicionales
Mínimo por ascendientes (padres o abuelos a cargo):
- 1.150 € por cada ascendiente
- +1.400 € adicionales si es mayor de 75 años
Mínimos por discapacidad (a grandes rasgos):
- Desde 3.000 € (≥33% discapacidad)
- Hasta 9.000 € o más en casos de mayor grado o necesidad de asistencia
Otros gastos deducibles de los rendimientos del trabajo
Existen otros conceptos que pueden reducir esa base imponible, que son:
- Cotizaciones a la Seguridad Social
- Cuotas sindicales
- Gastos en defensa jurídica (aunque con límites)
- Gastos deducibles generales
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