La formación como palanca de compensación (y por qué llevamos años sin verla así)
Durante años hemos pensado que compensar era pagar, después entendimos que también era cuidar al empleado y ahora estamos en la época que compensar también implicar hacer crecer a las personas.
Y, sin embargo, seguimos diseñando los planes de compensación como si el desarrollo profesional fuera un extra y no una parte del salario emocional que las personas valoran cada vez más.
Descubre nuestra plataforma multibeneficios
Aprende en minutos a diseñar un plan de beneficios que motive a tu equipo y optimiza la gestión de RRHH con Cobee by Pluxee.
Piensa en tu último plan de compensación.
Salario, variable, seguro médico, tickets restaurante, retribución flexible...
¿Dónde estaba la formación? Probablemente ni aparecía. O aparecía como ese requisito legal que hay que cumplir una vez al año, escondido entre el plan de igualdad y la prevención de riesgos laborales.
Ese es el problema, aún seguimos viendo la formación como un coste... mientras el mercado los candidatos o empleados ya la compran como parte de la propuesta de valor de una empresa.
El talento ya no solo pregunta cuánto
Cuando un candidato compara dos ofertas similares, cada vez es más frecuente que aparezca una pregunta:
¿Aquí hacia dónde voy a crecer?
No todo el talento decide por este motivo,pero el talento que puede elegir, normalmente sí. Y qué mala suerte.. suele ser el que necesitamos para que nuestras organizaciones crezcan.
La formación se ha convertido en una señal del tipo de empresa que eres. Dice tanto de tu cultura como tu política de vacaciones o tus teambuildings. Incluso más, porque habla del futuro de una persona, no solo de su presente.
El problema es cómo seguimos comunicándola.
"Tendrás acceso a una plataforma."
"Hay presupuesto para cursos."
"Cumplimos con la formación obligatoria."
Todo eso está bien, sin embargo genera cero valor o muy poco valor a nuestro “consumidor” el empleado.
El talento distingue perfectamente entre una empresa que invierte en desarrollar personas y otra que simplemente cumple con un requisito y eso se nota especialmente durante los procesos de selección.
Cuando alguien pregunta por su desarrollo y recibe una respuesta vaga, ya ha aprendido algo de esa empresa y normalmente no es algo positivo.
El cambio de chip
Diseñar la formación pensando en la persona que la recibe. Así de simple pero así de difícil, porque implica al menos cuatro cosas.
- Que se pueda medir de verdad. Horas completadas no dicen nada. Un plan de compensación serio necesita mostrar progreso real: qué ha mejorado alguien, a qué ritmo, con qué impacto en su día a día. Con esos datos, la formación se defiende sola delante de dirección.
- Que esté personalizada. Formación genérica para "todo el equipo comercial" tiene poco recorrido en este entorno laboral tan diverso. La gente aprende distinto, a ritmos distintos, con necesidades distintas: alguien parte de cero, otro solo necesita pulir vocabulario técnico, otro directamente odia el formato curso y responde mejor a algo más práctico. Hoy ya existe tecnología que adapta todo esto sin disparar el coste ni la carga de RRHH. Ese salto, de lo genérico a lo personalizado, va a marcar la diferencia entre empresas los próximos años, igual que ya la marca tener beneficios flexibles frente a un catálogo cerrado y único para todos.
- Que se hable de ella como del resto de beneficios. Onboarding para el seguro médico, sí. Explicación detallada del plan de pensiones, sí. Newsletter interna sobre las novedades en retribución flexible, también. ¿Y para la formación? Silencio, casi siempre. Es un beneficio más, y de los que más pesan en si alguien se queda o se va.
- Que tenga rostro humano, no solo tecnológico. La tecnología ayuda a medir y personalizar, pero el aprendizaje sigue siendo, en el fondo, una experiencia humana: alguien que enseña, alguien que aprende, un vínculo que motiva a seguir. Cualquier estrategia de formación que se piense como palanca de compensación tiene que cuidar esa parte tanto como los datos.
Formación en la empresa
Todos los pasos para crear un plan de formación que mejore las habilidades de tu plantilla y potencie su compromiso con la empresa.
Lo que vemos en Clasing (experiencia propia)
Trabajamos formación de idiomas para empresas, y hay algo que repetimos mucho puertas adentro: la tecnología está para que cada persona reciba justo lo que necesita, cuando lo necesita. No para sustituir al profesor, sino para que su trabajo llegue más lejos. Y para que HR tenga datos reales, no solo listas de asistencia.
Lo vemos todos los días: un empleado que llevaba dos años estancado en el mismo nivel de inglés, simplemente porque la formación que recibía no se ajustaba a cómo aprendía él. En cuanto el contenido se adapta a su ritmo real, el progreso se nota en semanas. Ese tipo de historia es la que debería estar detrás de cualquier plan de formación que se precie de aportar valor.
Esa misma lógica vale para cualquier tipo de formación dentro de un plan de compensación, no solo idiomas. Cuanto más se pueda medir y personalizar, más fácil es defenderla como parte del valor que ofrece una empresa, y más fácil es que el empleado la sienta como un beneficio real, no como una obligación más en el calendario.
La oportunidad que tenéis y tenemos delante
Los equipos de compensación llevan años puliendo cómo comunican salario y beneficios flexibles: comparativas de mercado, informes de equidad salarial, catálogos cada vez más cuidados de beneficios. Le toca a la formación el mismo nivel de mimo: pensarla, contarla y medirla como lo que es. Una pieza central de por qué alguien se queda, crece y da lo mejor de sí en una empresa. No un anexo del plan de bienestar que se menciona de pasada.
Hace falta una pregunta mejor, la misma que os haríais con cualquier otro beneficio: qué le está aportando esto a la persona que la recibe, y si la estáis contando bien. Porque un beneficio que nadie valora, por bueno que sea sobre el papel, no está cumpliendo su función. Y la formación, contada así, sigue siendo el beneficio más infravalorado de la mayoría de las compañías.
Suscríbete a nuestra newsletter
¡No te pierdas nada! Suscríbete ahora y recibe las últimas novedades y estudios para mejorar el bienestar de tu equipo 🚀