Productividad laboral: ¿qué es y cómo medirla?
La productividad laboral crece en España. Lo hace a niveles prepandemia, según diversos estudios*. Sin embargo, estos señalan también que sigue siendo una asignatura pendiente para nuestro país si se compara con la de otros mercados.
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Pero ¿por qué este dato parece decisivo para la economía? ¿Por qué las empresas aúnan esfuerzos para elevar las cifras de productividad laboral? Y ¿cuáles son los principales escollos que impiden un mayor ritmo de crecimiento de la misma? En un entorno empresarial caracterizado por la volatilidad, la presión competitiva y la transformación constante del trabajo, la productividad laboral se consolida como uno de los indicadores clave para la sostenibilidad organizativa.
¿Qué es la productividad laboral?
La productividad laboral se define, en términos generales, como la relación entre el valor de los bienes o servicios producidos y la cantidad de trabajo utilizada para producirlos. Esta definición ha sido ampliamente adoptada por organismos internacionales como la Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD) o la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La productividad laboral mediría así cuán eficientemente una organización transforma el trabajo humano en resultados tangibles. Aunque, actualmente, el concepto de productividad laboral incluye otras variables, como el impacto del trabajo en la salud y el compromiso de las personas.
Para Recursos Humanos, la productividad laboral es un indicador clave a la hora de diseñar políticas relacionadas con la cultura organizativa, el liderazgo o el bienestar. Así pues, reducir la productividad laboral a una mera relación entre horas trabajadas y resultados obtenidos supone una visión limitada del concepto.
¿Por qué es importante la productividad laboral?
La productividad laboral no solo es un indicador económico, como hemos señalado más arriba, es un reflejo del diseño organizativo y de la cultura de empresa, en la que intervienen factores como la calidad del liderazgo, la experiencia del empleado y la eficacia de las políticas de talento. Comprender qué entraña la productividad laboral es esencial para tomar decisiones estratégicas.
Beneficios de medir la productividad
La productividad laboral ofrece múltiples beneficios para la organización en su conjunto:
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Permite la identificación de ineficiencias organizativas: detectar cuellos de botella, procesos redundantes, desalineaciones entre roles y objetivos…
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Favorece la evaluación del impacto de las iniciativas de RRHH sobre la empresa, esto permite medir el retorno de programas de formación, engagement, bienestar o transformación cultural.
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Mejora la planificación del talento al proporcionar datos objetivos para dimensionar equipos, redefinir responsabilidades y priorizar perfiles críticos.
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Procura la alineación entre estrategia y ejecución de acciones o programas concretos, favoreciendo así la consecución de objetivos estratégicos de la empresa y su relación con indicadores operativos de desempeño.
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Supone una base objetiva para la gestión del desempeño, ya que reduce la subjetividad en la evaluación del rendimiento y favorece conversaciones más constructivas entre personas líderes y colaboradoras.
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¿Cómo se calcula la productividad en el trabajo?
Calcular productividad laboral resulta, pues, vital para el futuro de una organización, pues actúa como un indicador de su viabilidad a corto, medio y largo plazo.
Para el cálculo de la productividad laboral se pueden tomar fórmulas utilizadas y aceptadas internacionalmente. Una de ellas es la que define la productividad laboral como:
Productividad laboral = Output / Input de trabajo
En términos operativos, suele expresarse como: Productividad laboral = Valor de la producción / Horas trabajadas.
Esta fórmula permite comparar la eficiencia del trabajo a lo largo del tiempo, entre equipos o entre organizaciones, siempre que se mantenga la coherencia en la definición de los factores tomados en consideración.
Supongamos que una empresa de servicios profesionales cuenta con los siguientes datos anuales:
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Facturación anual atribuible al equipo: 2.000.000 €
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Número de empleados y empleadas en plantilla: 20
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Horas trabajadas por empleado o empleada al año: 1.800 horas
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Horas totales trabajadas: 20 × 1.800 = 36.000 horas
Productividad laboral: 2.000.000 € / 36.000 horas = 55,56 € por hora trabajada
Este indicador permite:
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Comparar la productividad entre distintos periodos.
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Analizar diferencias entre equipos o líneas de negocio.
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Evaluar el impacto de cambios organizativos (por ejemplo, automatización o formación).
Desde RRHH, el valor no está solo en el número, sino en su interpretación contextual: ¿ha aumentado la productividad sin incrementar la carga de trabajo?, ¿se ha visto acompañada de mejoras en engagement o calidad del servicio?
Principales aspectos que influyen en la productividad
La productividad laboral está determinada por un conjunto muy amplio de factores diversos, todos ellos interrelacionados. Cuatro de los más relevantes son:
Entorno de trabajo
Puestos mal definidos, solapamientos de funciones o prioridades contradictorias generan ineficiencia y desgaste. Un buen entorno de trabajo, donde todo está definido, es una palanca clave de productividad. Culturas corporativas donde se promueven la colaboración, la autonomía y la responsabilidad compartida tienden a ser más productivas que aquellas basadas en el control excesivo o la desconfianza.
Liderazgo
El liderazgo claro, orientado a objetivos y basado en la confianza se asocia con mayores niveles de rendimiento. El denominado micromanagement, la ambigüedad o la falta de feedback reducen significativamente la productividad.
Salario y plan de compensación
La percepción de equidad y el reconocimiento del desempeño influyen directamente en la motivación y el esfuerzo de los empleados y empleadas. Los planes de incentivos y de compensación o retribución flexible alimentan esta sensación.
Gracias a estos últimos, la empresa apoya las necesidades y expectativas económicas de sus empleados y empleadas. ¿Cómo? Al facilitar el ahorro en servicios prácticamente inherentes a su actividad, como los de guardería o transporte.
Bienestar laboral
El grado de adecuación entre las competencias del empleado y las exigencias del puesto es un factor crítico. La inversión en formación continua y reskilling tiene un impacto directo en el bienestar laboral, y este, en la productividad individual y colectiva.
Numerosos estudios demuestran como el bienestar y el engagement están íntimamente relacionados con la productividad. De ahí que el trabajo híbrido y la flexibilidad, cuando están bien gestionados, puedan mejorar la productividad laboral al aumentar no solo la autonomía, sino la satisfacción de los grupos de trabajo.
¿Cómo aumentar la productividad laboral?
La productividad laboral es uno de los principales determinantes del crecimiento económico y de la rentabilidad empresarial. Estas son algunas de las estrategias que pueden adoptar las empresas para tratar de elevarla:
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Ofrecer mejores salarios, invertir en innovación y adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado. Porque mejorar la productividad no implica “exigir más”, sino habilitar mejores condiciones para que las personas trabajen de forma más eficaz, inteligente y sostenible.
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Poner en práctica políticas de gestión del desempeño equilibradas y una cultura de bienestar. De hecho, las organizaciones que persiguen incrementos de productividad a costa del sobreesfuerzo o la presión constante suelen experimentar, a medio plazo, mayores tasas de rotación, absentismo y burnout.
- Medir constantemente la productividad laboral, pues proporciona información clave para decisiones estratégicas en áreas como planificación de la plantilla, diseño de puestos, modelos de trabajo híbrido, inversión en formación o automatización de procesos.
La productividad laboral es mucho más que un indicador financiero, es un reflejo de la madurez de la gestión del talento y de la coherencia del sistema organizativo. Calcular la productividad laboral implica, por ello, tener en cuenta múltiples variables que tienen que ver con la gestión de personas, procesos, liderazgo y cultura empresarial.
*Uno de ellos es Boscá, J. E., R. Doménech, J. Ferri, V. J. Pallardó, C. Ulloa (2025). El desempeño de la productividad en España y sus causas. FEDEA, Estudios sobre la Economía Española no. 2025-27, Madrid.
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